
Otra noche mágica en el Mercedes-Benz Stadium. Atlanta United dio vuelta el marcador, logró derrotar 3 – 2 a Orlando City y pudo hilvanar por primera vez en el año dos triunfos seguidos. Miranchuk, Slisz y Thiaré fueron los responsables de una noche mágica.
La confianza conseguida de la victoria del pasado domingo parecía esfumarse cuando a los 4′ Carlos Araújo puso arriba a la visita con un zapatazo desde afuera del área.
Un guiño de la suerte para Atlanta se presentó en la acción del empate puesto a que un rebote en la mano de un defensor central le acomodó la pelota a Alexey Miranchuk que remató fuerte y consiguió anotar a los 19′.
Un nuevo golpe en contra de las “5 Rayas” volvió a suceder. Williams falló en el cierre y le sirvió el gol en bandeja a Enrique pasando la media hora del primer tiempo.
El inicio del complemento el dominio de Orlando se acentuó y tanto Pasalic como Ojeda pudieron haber ampliado el marcador pero no lo lograron. El punto de inflexión a favor del United ocurrió cuando a los 77′ Araújo fue expulsado con roja directa.
Oleada tras oleada de ataques de Atlanta se produjeron y tanta insistencia tuvo su premio. Bartosz Slisz sacudió de media distancia y empató a los 83′.
El estadio fue una caldera. Las almas congregadas en el MBS alentaron al equipo a buscar la victoria y lo consiguieron. Así como Slisz anotó en partidos consecutivos, Jamaal Thiaré hizo lo propio a los 95′ tras asistencia de Saba en el área chica.
Es evidente que el entranador Deila debe mejorar muchos aspectos del equipo, como la evidente fragilidad defensiva, pero las señales de rebeldía, fuego interior y resilencia son más que esperanzadoras para un equipo que parecía perdido y poco a poco parece encontrarse con una versión mucho mas acorde a su plantel e historia.