
En un final netamente brasileña en el estadio «Monumental», Botafogo venció 3 – 1 al Atlético Mineiro y por primera vez levantó la Copa Conmebol Libertadores. El «Fogao» jugó todo el partido con uno menos.
Final histórica para el Botafogo que no solo llenó dos canchas (Monumental y su casa en donde se vio el partido por pantalla gigante) sino que ganó una final en donde jugó en inferioridad numérica durante practicamente todo el partido por la expulsión ante del par de minutos de Gregore.
Pese a la mala noticia, el «Fogao» fue inteligente y mostró tanto carácter como astucia llegando a marcar a los 35′ tras una buena combinación generada por Thiago Almada y culminada por Luiz Enrique. Minutos después, el arquero de Mineiro le cometió penal al propio delantero del Botafogo que cambió por gol Alex Telles.
En el complemento parecía que se le venia la noche al Botafogo porque rapidamente anotó Eduardo Vargas el descuento de Mineiro pero en diversas ocasiones cuando estuvo a punto de empatar no fue certero.
En la última jugada del partido, Júnior Santos tuvo un guiño del destino porque le quedó servida la pelota en el área chica y solo la empujó para sellar la obtención del título.